La emergencia generada por el paso de la Tormenta IDA en El Salvador dejó tras de sí una estela de destrucción, que aún persiste, pues a la tarea dura de contabilizar las lamentables pérdidas de vidas humanas, continúa la de poner en primer plano a aquéllas y aquéllos que han quedado en condiciones de vulnerabilidad más altas, de en las que ya vivían. Las diócesis más afectadas fueron sin duda las de San Vicente, Zacatecoluca y la Arquidiócesis de San Salvador, aunque los daños se extienden también a las de Santa Ana, Sonsonate y Santiago de María; dónde si bien no hubieron pérdidas de vidas humanas e infraestructura, si los daños han sido cuantiosos en cultivos, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de los habitantes de las zonas afectadas.