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Mons. Gregorio Rosa: "Pobreza inmerecida viven tantos compatriotas"

Miles de familias han visto perdidas sus cosechas a raíz del exceso de agua dejado por la depresión tropical 12 E. En la foto daños en Com. Las Monjas, San Luis Talpa, La Paz, Diócesis de Zacatecoluca. Compartimos palabras del Presidente de Cáritas El Salvador, Mons. Gregorio Rosa Chávez, durante conferencia de prensa. Él reflexiona sobre la difícil situación que atraviesa El Salvador, luego de los estragos causados por la Depresión Tropical 12 E. (Vídeo cortesía Canal 57)

 

DE LA HOMILIA DE MONSEÑOR GREGORIO ROSA CHÁVEZ EN LA CATEDRAL METROPOLITANA DE SAN SALVADOR (23.10.11).

 

Mientras celebramos la Eucaristía de este domingo, unidos a las innumerables familias que se alegran porque finalmente volvió la luz del sol, pero que ven con gran preocupación el futuro de sus vidas, se realiza en la Feria Internacional una actividad promovida por la Primera Dama de la República, Vanda Pignato: la campaña de donación de artículos que hagan menos dura la situación de más de dieciséis mil niños y niñas que se encuentran en los albergues.

 

A través de los ojos de estos niños  y niñas queremos ver hoy el país, con una triple  mirada:

En primer lugar, una mirada a la realidad dolorosa de inhumana pobreza, esa pobreza que queda en evidencia cuando se dan situaciones como la que nos ha golpeado durante casi dos semanas.

 

En segundo lugar, una mirada a la respuesta que como país hemos dado a la tragedia. La opinión dominante aprueba, en general, la gestión del gobierno; y, como siempre, la población ha sacado a luz su natural tendencia a la compasión. Esta es una hermosa noticia.

 

Pero es necesaria también una tercera mirada, mucho más profunda. Una mirada que va más allá de la compasión motivada por las escenas que vimos en la televisión, por las fotografías que nos mostraron los periódicos o por los reportajes radiales. En esta mirada profunda reconocemos la triple vulnerabilidad que nos caracteriza: la vulnerabilidad económica, es decir, la pobreza inmerecida que viven tantos compatriotas; la vulnerabilidad social, caracterizada por la injusticia estructural; y la vulnerabilidad ecológica, de la cual gran culpa recae en la ambición desenfrenada que se ensaña contra la creación de Dios, esa casa de todos que se deteriora cada día más.

 

En este domingo en que volvemos a ver el sol, no podemos olvidar a una jovencita que se ha convertido en símbolo de la tragedia y en inspiración para construir un país que haga honor al nombre que lleva: me refiero a Cecilia Esmeralda Méndez Erazo, alumna de séptimo grado del Centro Escolar Cantón La Reforma, de Ciudad Arce. ¿Quién iba a pensar que, después de participar en la sesión plenaria del 13 de octubre como Diputada por un Día, iba a convertirse en una de las víctimas de la depresión tropical que nos puso a prueba durante casi dos semanas?

 

Espero que sus sueños guíen el trabajo de nuestros legisladores y legisladoras, así como el de todos los funcionarios del Gobierno, a todos los niveles, y que nos inspire también a quienes, como ella, soñamos con un país más justo y solidario. Llegó la hora de la rehabilitación en todos los aspectos: el humano, el espiritual, el económico y el social. No podemos resignarnos a ofrecer a las nuevas generaciones más de lo mismo. Sería un crimen imperdonable.

 

DIÁLOGO CON LA PRENSA

Durante   la homilía dominical pensamos en nuestro país, que está afrontando un  momento tan difícil, y enviamos un mensaje de esperanza. Ustedes tienen el texto de las palabras que pronuncié. Ahora estoy listo para responder a sus preguntas.

 

P. 1.- En esta emergencia nacional muchos de los productos, principalmente los granos básicos, la cosecha, se vio afectada… Hay muchos proveedores que están ya incrementando los precios de estos productos. ¿Cuál sería el llamado que usted les hace?

R/ He leído la noticia de que va a haber un control muy estricto de parte del Gobierno para que esto no se dé. Aumentar los precios arbitrariamente sería, como decía Monseñor Rivera, añadir más aflicción al afligido. Sería realmente injusto. Necesitamos todo lo contrario: que los corazones se conmuevan y se abran a la verdadera solidaridad.

 

P. 2.- ¿Considera usted que el Gobierno está brindando la ayuda suficiente a las personas damnificadas por la lluvias?

R/ En la homilía dije que la opinión general es que se hizo un buen trabajo, pero también se han hecho ver las fallas. Siento que hay en el Gobierno un sentido de autocrítica y  también una apertura a las sugerencias. Realmente al problema desborda sus posibilidades. El peligro es que cuando pasen las imágenes de la televisión la gente crea que todo está normal. Es un momento muy difícil cuando las familias damnificadas vuelven a sus lugares donde vivían y encuentran sus casas tan deterioradas, sus animales muertos, sus cosas ya inservibles, y no sienten que haya alguien que esté pendiente de cómo darles la mano.

La rehabilitación significa que la gente pueda volver a ponerse de pie; es una tarea en la que muchos no se involucran. Todos nos conmovemos  en la etapa de la emergencia, pero es importante que ayudemos a la población a comprender que la tarea no ha terminado y que todos podemos motivar a que cada uno, desde sus propias posibilidades, responda a esta etapa nueva, la de la rehabilitación. Si adoptáramos una familia cada uno, por decirlo de alguna manera simbólica, y nos metiéramos en sus zapatos, en su vida, en sus sueños, en sus angustias, veríamos mejor todo lo que hay que hacer.

Por otra parte, pienso que viene una tarea muy delicada: la convocatoria a la comunidad internacional. Yo estuve en Madrid cuando hubo la tragedia de los terremotos de 2001. El Gobierno pidió dos cosas en aquella ocasión: techo provisional y fuentes de trabajo; y en este punto  pidió concretamente maquilas. Creo que en esta ocasión el Gobierno de El Salvador será más profundo, más crítico a la hora de diseñar el Plan de Reconstrucción. Como dije al final de la homilía: no podemos ofrecer más de lo mismo a las nuevas generaciones, necesitamos un nuevo país.

 

P. 3.- Sobre los asesinatos que se dieron en la emergencia por las lluvias ¿Qué opinión se merece?

R/ Estoy muy atento al tema de la violencia y, por lo que pude leer, bajó la cantidad de homicidios. Eso nos hace pensar que es posible que estas cosas se controlen.

¿Cómo hacerlo? Esta es la gran pregunta, pero creo que, dentro del dolor fue una buena noticia, que los homicidios bajaron. Me pongo a pensar en los que tienen un alma violenta: ¿Qué pasó por ese corazón?; ¿qué les hizo pensar de otra manera?;  ¿y qué podemos hacer para que esa actitud nueva se convierta en algo permanente y sean gente de paz?. Posiblemente encontraremos dramas dolorosos de jóvenes que nunca se sintieron amados, que fueron también víctimas de todo tipo de violencia; de jóvenes sin oportunidades; de jóvenes que se sienten estigmatizados sin darles un chance de hablar, de decir por qué pasa eso. Creo que es un tema en el que tenemos que buscar caminos distintos a los de la represión, a los del estigma, caminos que permitan a la juventud que tiene la tentación de la violencia o de la droga, encontrar opciones para su verdadera realización personal.