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Angustiante situación: Agua por todos lados.

Huertas de guineo anegadas por las lluvias en Puerto Parada.

 

Cuando llegamos a la zona de Puerto Parada, Usulután, Diócesis de Santiago de María, era cerca de las nueve de la mañana del sábado 15 de octubre. Sólo habíamos recorrido algunos metros de la carretera que conduce hacia allá cuándo empezaron a aparecer cultivos inundados y grupos de personas aglutinadas en la carretera, a pesar del torrencial aguacero que caía en ese instante. (Vea galería fotos).

 

 

Al asomarnos a lo que esperábamos encontrar la calle que conduce a comunidades como El Capitán Lazo y otras,  en su lugar vimos un río. La calle y todas la viviendas ubicadas a su alrededor se encontraban cubiertas de agua hasta una altura casi de un metro. Agua por todos lados y la angustia y desesperación reflejada en los rostros de los habitantes de la zona. Niñas, niños, ancianas, ancianos, mujeres y hombres literalmente empapados hasta los huesos.

 

Los cuerpos de socorro y la Policía Nacional estaban en plena acción procurando evacuar a los locales. Sin embargo muchas personas aún permanecían dentro de sus anegadas viviendas. “Desde la madruga estamos en esta situación”, nos explicaba José Luis. uno de los líderes comunales. “Esto sólo es por la cantidad de agua que ha caído, el río Grande aún no se ha desbordado en esta área”, nos decía profundamente preocupado pues la situación empeoraría aún más al desbordarse el cauce del Río Grande de San Miguel, ubicado a unos 2 kilómetros del sitio. Ya en las comunidades más cercanas al cauce del río, ya las había inundado y el acceso a ellas era prácticamente imposible a pie o en vehículo.

 

Las personas avanzaban unas a pie, otras en canoa o en bicicleta. Madres y padres de familia con sus pequeños en brazo buscaban un lugar seco donde guarecerse. El único sitio era la carretera asfaltada que aún tenía espacios libres del agua, aunque altamente humedecida por la fuerte lluvia que no cesaba de caer.“Las personas están tratando de rescatar sus animales” decía otra persona, señalando un ato de ganado que trataba de salir del abierto río que era la calle.

 

“Aquí debemos construir sobre pilotes”, decía José Luis señalando la casa comunal, única edificación que estaba seca y que parecía una isla en ese repentino lago. "Estamos angustiados porque nosotros vivimos de la pesca y desde el lunes que no podemos salir a pescar, ya hacen falta alimentos", explicaba José Luis, lanzando un grito de auxilio a sus hermanos.